La central guajolotera

Opinión
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Hoy 21 de marzo día del natalicio del gigante de Guelatao, tendría que se un día para olvidar, primero porque hoy se “inaugura” -si es que se puede inaugurar por tramos- el aeropuerto Felipe Ángeles que sustituiría al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México llamado justamente Aeropuerto Benito Juárez.

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), no será totalmente inaugurado por el peje, simplemente porque no está listo, pero se dice “internacional” porque de ahí, saldrá y llegará un vuelo CDMX-Caracas y viceversa, hermanando las dos “repúblicas bolivarianas”, además de seis vuelos domésticos, ida y vuelta.

Una obra que en esta primera etapa, lleva más del 38 por ciento de incremento en el costo programado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), estimado originalmente en poco más de 80 mil millones de pesos pero que ya ha erogado del erario 115 mil millones.

Un dato curioso: el AIFA está construido sobre un terreno donde se han encontrado SEISCIENTOS MAMUTS COLUMBI como un augurio del triste destino de lo que muy en breve será uno de los TRES ELEFANTES BLANCOS que construirá esta administración de cuarta que, en vez de planear, gobierna con OCURRENCIAS.

Sólo operarán dos sucursales bancarias en dicha central guajolotera: INBURSA, DEL MAGNATE PREFERIDO DEL PEJE, CARLOS SLIM HELÚ Y BANJÉRCITO, la pregunta sería ¿cuántos usuarios del sistema bancario están afiliados a estas instituciones?; tendrá 4T posiciones, pero solo 28 de ellas serán de contacto, es decir, los pasajeros no tendrán acceso a un túnel, sino de manera remota.

Claro que la historia juzgará a quienes, en base a una consulta estúpida y sin peso social alguno, determinaron cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), ubicado en el lago de Texcoco y por lo mismo, hay que justificarse y justificar al astroso que lo propuso más como un capricho, que como un acto planificado.

Por eso Javier Jiménez Espriú, ex secretario de Comunicaciones y Transportes, escribió y publicó un libro llamado “La cancelación. El pecado original de AMLO”, donde busca absolver al peje, exponiendo el acto que marcó el inicio del gobierno de la cuatroté.

“No es un documento para convencer a nadie, no es un documento para justificarme, es un testimonio que dejó para decir por qué se hicieron las cosas, ya los demás juzgarán si se hicieron bien o se hicieron mal”, expone un malparado Jiménez Espriú y, como dice el dicho “EXPLICACIÓN NO PEDIDA, CULPABILIDAD MANIFIESTA”.

EL ex secretario de la SCT, renunció en 2020 cuando el peje le dio el control de Puertos, Aeropuertos, Aduanas y Carreteras al Ejército Mexicano, militarizando así el control del trasiego de drogas en todo el país que, dicho sea de paso, se a incrementado en esta administración de cuarta.

Sin embargo, el mismo Jiménez Espriú expone en su libro que supo desde antes el talante populista del peje. “Para muchos es un pecado original porque eso señalaba la forma en que el presidente iba a tomar sus decisiones personales, populistas le llamaron en algún caso, tanto financieras como de propósitos sociales.

La realidad, es que las consecuencias de haber cancelado el NAIM, le salió mucho más caro al pueblo de México, que terminarlo, primero porque el costo del AIFA, se ha incrementado en 35 MIL MILLONES DE PESOS -y aún no se termina- y porque el pago de las indemnizaciones de la cancelación del de Texcoco, ha costado al erario -es decir a ti a él y a mi- 113 MIL 327 MILLONES DE PESOS, unos 5 MIL 500 MILLONES DE DÓLARES, de acuerdo a datos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), quien en un principio estimó el gasto en 331 MIO MILLONES DE PESOS.

Ninguno, en verdad ninguno de los numero le satisface a la viabilidad del aeropuerto de Santa Lucía. Íbamos a tener un aeropuerto de los más modernos, eficaces y eficientes del mundo, con 192 posiciones de contacto, además de terminales de carga y descarga pero preferimos una central GUAJOLOTERA, que más tarde que temprano pasará a incrementar en uno, el número de osamentas de mamut que ahí se han encontrado, al tiempo.

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