- Opinión, PORTADA

13 de Agosto de 1521

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” Ese día llovió, relampagueó y tronó aquella tarde hasta la medianoche, mucha lluvia más que otras veces.”

Y además cesaron los ruidos de tambores, atabales, caracoles no cesaban de sonar día y noche. ” Era tanto el ruido que no se oían unos de los otros, de noche y de día.” Todo esto ocurrió mientras duró el sitio ha Tenochtitlan que fueron 93 días. Los españoles comandados por Hernán Cortes habían cortado , quebrado los ductos que vienen del cerro de Chapultepec llevando agua natural a los aztecas ya sea al palacio que fuera de Moctezuma- hoy Zócalo-; o Tlatelolco sede del poder de Cuauhtémoc; donde se inició como gobernante. Además cortaron la vía donde se abastecía de alimentos.

La verdad mis amigos hablar sobre la historia de nuestro país no hemos sido educado para ello. Más bien no estamos habituados hablar de temas que requieran un poco de rigor para entenderlo, más estamos habituados a plática común que no nos obligue un esfuerzo mental. Tratar temas de historia , de música, de arte, hablar del cine tal vez despierte más interés o las Series que hoy nos ofrece Netflix que por cierto, unas muy! Buenas.

Claro que a lo largo de nuestra vida hemos oído del tormento de Cuauhtémoc, lo oí de niño que le quemaron los pies – ahora sé -, en aceite caliente con tal de confesar dónde guardó el tesoro; junto con el señor de Tacuba.

Y lo que llama la atención es que además de la presencia de los oficiales del rey, también estaban los representantes de la Iglesia Católica. Ellos como testigos que Cuauhtémoc fue atormentado, sólo que no confesó sobre el paradero del susodicho tesoro. Es decir el fraile y el oficial del rey cumplieron ante el Papa y el rey de España su trabajo, que Cuauhtémoc sí le pusieron sus dos pies en aceite caliente, pero no dijo nada del paradero del tesoro. Ésa es la Iglesia Católica, ése es el rey de España sin compasión, y sin un rasgo de humanidad; la pura barbarie ante la codicia y avidez por el oro.

El antecedente es que Moctezuma sí mostró y dio su gran tesoro a Cortés, herencia de su padre Axayácat l, que llegó a sumar 600 mil pesos sin contar la cantidad de plata, pedrería y el oro de los penachos imperiales. Era una inmensa fortuna; los españoles quedaron estupefactos ante tanta riqueza y él les dijo: es todo lo que tengo herencia de mi padre. Ahorita es lo que hay, por la premura; envíen de mi parte, yo Moctezuma al Señor rey de ustedes como una muestra de mi acato y obediencia a él. Porqué tanta sumisión a Cortés?…La posición de los astros, su dictado en el destino del hombre, los agüeros en los que hemos creído de siempre funden en el alma del ser humano su desdicha o forjan su fortuna al dictado de las estrellas, la hora y la influencia en el pensamiento del ser educado en la idea de que el trono del señor de Tenochtitlan es prestado; hora llegará el día en que el verdadero Señor vendrá del oriente en grandes canoas vestido de sol montado en animales con alas y vestido de metal duro. Esta profecía siento que hizo de Moctezuma el hombre débil ante Cortés. Así se lo reclamó Cuitláhuac, el joven Cuauhtémoc lo llamó mujer- en zapoteco lo llamaría Múuxe – puto -.

Ahora el oro que le quitaron a Cuauhtémoc en el momento de aprehenderlo era tan sólo 380 mil pesos. Los soldados todos decepcionados ante tamaño esfuerzo y viniendo de tan lejos con la idea de hacerse ricos. Miraban a Cortés con desconfianza, que se había quedado con gran parte del tesoro, en complicidad con Cuauhtémoc. Ahora, la gran ayuda que los tlaxcaltecas dieron a Cortés, sin ellos no hubiera sido posible la caída de Tenochtitlan; los mismos españoles decían que ellos, sus amigos tlaxcaltecas peleaban como perros contra los aztecas.

Fueron fieles a los españoles. Sólo que hay que entenderlos, pagaban tributo pesado a los aztecas. Y luego los pueblos que rodeaban la gran laguna como: Texcoco, Chalco, Huexocingo, Chimalhuacán,Yautepec, Cholula, Misquic, ñXochimilco, Tlamanalco,… Todos con los españoles. Sólo que haré hincapié en el hecho de que el señor de Texcoco Cacamatzin, propaló la idea de rescatar a su tío Moctezuma de los españoles que lo tenían preso, había que hacer frente a los españoles para rescatar a Moctezuma. Esto lo sabe Cortés, y le pide a Moctezuma que use su sello real y mandé por Cacamatzin, así lo hace. Detienen sus propios guardias a Cacamatzin y lo llevan ante Moctezuma. Éste lo encarcela y en su trono coloca al hermano que vivía cobijado en Tenochtitlan.

Este hecho deja admirado a Cortés por el poder e influencia del Señor de México, Moctezuma. Sólo que al recién nombrado señor de Texcoco- segundo en poder después de Moctezuma-; sabe que le debe el puesto a Cortés; de ahí que al preparar la guerra contra Tenochtitlan Cortés ahí fue su sede como jefe de la invasión contra Cuauhtémoc. Es más ahí construyó Cortés los 13 bergantines que tanta eficacia y daño harían a los aztecas o mexicas durante el sitio a Tenochtitlan. Es más, García Holguín era capitán del bergantin que dio alcance a Cuauhtémoc cuando éste huía con su familia, su gente de confianza, capitanes,…joyas, oro…En 50 piraguas .

Es así por el porte del joven emperador, García Holguín lo reconoció y le dio alcance y al reconocerlo por su señorío luego luego lo apuntó. Él temeroso que hicieran daño a su familia, él dijo: Soy Cuauhtémoc, el Señor de México- no dispare ni haga daño a mi familia. Lléveme con el Malinche – así llamaban a Cortés-.Caía la tarde del 13 de Agosto de 1521. Mientras Gonzalo de Sandoval que venía en otro bergantin, era el jefe de Olguín y le pidió entregarle al prisionero; Holguín se negó mientras que otro bergantin llevó la albricia a Cortés que ya traían al codiciado Guatemuz, que así lo llamaban los españoles. Se presenta ante Cortés, estaba presente doña Marina- La Malinche con Gerónimo de Aguilar-. Éstos tradujeron lo que Cuauhtémoc le dijo a Cortés:” Señor Malinche, ya he hecho lo que soy obligado en defensa de mi ciudad, y no puedo más, y pues vengo por fuerza y preso ante tu persona y poder, toma ese puñal que tienes en la cintura y mátame luego con él.” – Se inició la lluvia como nunca que duró más allá de la medianoche. Y cesaron los ruidos de tambores, atabales, caracoles marinos que taladraron el espacio del gran imperio ahora caído. Y volvieron a oírse las palabras en medio del silencio. Continúa…

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