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CALAVERAS… CALAVERITAS

José Piñón Orozco

 

Calaveras, calaveritas,

Estoy trabajando,

Detrás de la rayita:

La muerte viene cabalgando.

 

Acérquese a su suerte,

Que la vida es reír y llorar;

Tengan cuidado con la muerte,

Que se los puede llevar.

 

Manuel  Cano se escondió,

Con su Crítico Punto,

¡TRECE AÑOS LE RESPONDIÓ!

La calaca le dijo: ¡hola difunto!

TRECE AÑOS y no te encuentro,

Pero este octubre de vas conmigo

-Dijo sutil el blanco espectro:

Aunque seas mi ferviente amigo.

 

TRECE AÑOS de esfuerzo y trabajo…

¡No me puedes llevar!

-La calaca contestó: te más abajo

por si quisieras escapar.

¡No me lleves! ¡Tengo información!

No te preocupas hermano,

Te llenarás de ilusión

Cuando te coma el gusano.

Al final se lo  llevó la muerte.

Nadie sabe dónde quedó,

Manuel Cano no tuvo suerte

De un suspiro se murió.

 

Con la muerte se ríe y se llora,

Es del hombre el destino;

Las almas vienen por el camino

A comer tamal y tomar vino.

El pan no puede faltar,

Las flores amarillas tampoco

Todo puesto en el altar,

¡Nadie teme al coco!

 

De aromas  la casa está llena

De todos los sabores,

Nadie llega contando pena

Sí, recordando sus amores.

Toda la población los espera

Con amor profundo;

Les cantan su calavera,

Aunque vengan del otro mundo.

 

Aparece el frío ventarrón

Anunciando lo esperado,

Quiere clientes en el panteón.

¡El pueblo está asustado!

La inseguridad permea por todos lados.

-Observa con inquietud la muerte.

El que preside está atado,

Desde los pies hasta los dientes.

La calaca toma una decisión

Aunque no era lo que esperaba,

A todos se llevó al panteón,

La población quedó de la patada.

 

Recibir a las almas es una tradición,

Muy hermosa por cierto.

Del que llega tienen la bendición

Sin importar que esté muerto.

Es una fiesta donde el recuerdo aflora,

Las palabras y bromas del difunto,

Costumbre que el corazón atesora,

Sin importar que esté crítico el asunto.

 

Que las velas estén prendidas,

Las puertas abiertas como el corazón,

La mesa está  servida

Con respeto y con amor.

Por si llegan sediento

Está límpido el vaso con agua,

La Catrina se asoma sin miramiento:

Viene jugando sus paraguas.

 

Ya me  voy, ya me despido,

Debo estar atento,

La Calaca tendrá intento,

De decir, Piñón te vas conmigo

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