- Editorial

“Alito”, entre olvidados y acarreados

El proceso para elegir la nueva dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) está en marcha, un partido desgastado tratando de resurgir de la terrible derrota del 1 de julio del 2018, un PRI cansado por el abuso de poder, corrupción, usurpaciones que lo caracterizó durante décadas y que no atendió ningún aviso social para cambiar su modo de operar, llega a su proceso electoral interno de manera “democrática” entre divisiones de grupos, polarizado y con malas mañas, un PRI que ha demostrado su ineficacia de cambio, reviviendo a los muertos políticos por unos cuantos votos.

Ahora, con las campañas de Ivonne Ortega y José Alfaro; Alejandro Moreno y Carolina Viggiano, Lorena Piñón y Daniel Santos, el PRI intenta renovarse, reinventarse y ofrecer una propuesta diferente que lo haga atractivo a la sociedad.

Definitivamente el PRI no cambia. Sus formas y estilos de hacer las cosas y con el proceso de selección del que será el nuevo presidente nacional del partido vuelve a sus andadas utilizando los viejos y cascados modales de siempre para imponer su santa voluntad.

Cómo no va estar en agonía el partido que fundó el sonorense Plutarco Elías Calles, cuando durante más de ocho décadas ha hecho de las suyas y un grupo elitista del poder se convirtió en dueño absoluto de todas las acciones políticas, bien para decidir candidatos o para mostrar su fuerza, lo que hizo campechanamente durante 70 años hasta para erigirse como como el invencible partido de la Revolución Mexicana.

En la visita a Oaxaca  del ex gobernador del Estado de Campeche y aspirante fuerte a la Dirigencia Nacional del PRI, Alejandro Moreno “Alito” o como lo conocen otros, “AMLITO” por su cercanía con el presidente Andrés Manuel López Obrador y algunas figuras políticas en las copulas Morenistas, demostró la ineficacia de los operadores priistas, las malas prácticas del PRI antiguo entre acarreados y muertos políticos, sin identidades nuevas y los viejos priistas, llevó a cabo sus dos programas, entre divisiones, malversaciones, murmullos y acarreados, Alejandro Moreno llenó el CDE del PRI en la capital oaxaqueña, bufándose con su doble discurso de unión priista y el ya conocido “Morena como ave de paso”.

Un encuentro con la militancia que le reprochó el abandono, las traiciones y la deslealtad, sí, esa misma militancia acarreada por líderes que estuvieron en la mesa del presidio y que por muchos años han abandonado, desfalcado, traicionado y han sido desleal a los gobiernos priistas, a la militancia y la sociedad que por muchos años confió.

Los mismos dirigentes priistas que se empeñan a resucitar, que exigen, sin darle la oportunidad a nuevos cuadros y jóvenes con ganas de cambiar la política oaxaqueña como María Luisa Matus Fuentes, Carmelita Ricardez Vela, Sofia Castro Ríos, Lilia Mendoza Cruz, que han ido de cargo en cargo dejando malversaciones, desfalcos y malas administraciones sin dejar atrás al padrino y operador político más conocido de Oaxaca, Alejandro Avilés.

El evento realizado por las sobras priistas de diferentes regiones, un desayuno proselitista, que pasó a ser una reunión del grupo de Avilés, con María Luisa Matus aplaudiendo el trabajo poco desempeñado de la bancada priista en el Congreso de Oaxaca en especial al de Avilés, reprochando su baja por el gobierno estatal, mientras su hijo, un dirigente juvenil, mandaba a jóvenes a la capital oaxaqueña al evento de Ivonne Ortega con los viáticos todo pagados.

Y aquellos priistas que no pudieron faltar, unos muertos políticamente y otros arrepentidos como, Evil Pérez, Jorge Toledo Luis, Adolfo Toledo Infanzón, Juan Díaz Pimentel, Heliodoro Díaz Escárraga y algunos otros funcionarios del gobierno estatal, convocados por el gobernador Alejandro Murat, a través de su secretario, Francisco García López.

Se habla que la lucha entre el PRI y el verde ecologista es un factor que los ahora reconocidos en la política priista no estuvieran en el evento proselitista del candidato al CEN del PRI, pues el único político priista reconocido es Alejandro Murat, que apuntala para el 2022 al senador Raúl Bolaños como candidato a la gobernatura por el Estado.

Es así que una vez más el Revolucionario Institucional da a entender su ineficacia, su poca organización como partido, es el claro ejemplo de que el priismo oaxaqueño está más que derrotado, dividido, sin un partido firme, sin preparación y más polarizado que nunca y sin coyuntura política.

Y de la residencia de los 46 millones de pesos ni hablamos.

 

 

 

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